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Mantén tu freidora como nueva en 5 pasos

Un cliente satisfecho es el resultado que espera todo negocio del área gastronómica.

Un cliente satisfecho es publicidad andante, que te recomienda, vuelve y además trae amigos. La forma de lograr esto es, por supuesto, ofreciendo un producto de calidad, preparado con los mejores ingredientes y con los mejores utensilios.

Uno de los instrumentos favoritos en toda cocina es la freidora (en sus presentaciones a gas o eléctrica), una freidora no solo te ahorra trabajo, sino que cuenta con la temperatura perfecta para darle ese toque característico a tus alimentos que los hace únicos y exquisitos.

En este sentido, su cuidado es fundamental para seguir brindando a tus clientes lo mejor de lo mejor, ¿quieres saber cómo mantener tu freidora como nueva en tan solo 5 pasos? Pues continúa leyendo:

1-Prepara tu freidora antes de usarla:

Revisa bien tu freidora antes de cada uso, verifica que no contenga aceite quemado ni grasa, estos podrían representar un riesgo para la salud de tu cliente. También antes de colocar el aceite en su interior, asegúrate de que no haya agua.

2-Cuidado con los alimentos que vas a freír:

Ya sabes lo mala que es la combinación de agua y aceite, por ello procura que los alimentos a freír estén secos, así evitarás accidentes y manchas de aceite.

3-La estrella del show, EL ACEITE:

Es recomendable que utilices un aceite adecuado para ofrecer siempre la misma calidad en todos tus alimentos, el más utilizado es el aceite de oliva, ya que resiste altas temperaturas entre los 160 – 180 °C y se puede reutilizar.

A falta de este puedes utilizar el aceite de girasol, que resiste a las mismas temperaturas, pero no puede reutilizarse tantas veces.

Por su parte los aceites de semillas no son buenos para las freidoras, ya que no soportan altas temperaturas y no se pueden volver a utilizar, así que será un gasto bastante grande debido a que las freidoras consumen mucho aceite.

Para reutilizar el aceite, debes filtrarlo con una malla fina o un colador, de esta manera te asegurarás de eliminar cualquier partícula sólida de alimentos. También debes guardar el aceite en un recipiente de vidrio y taparlo, ya que el contacto con el oxígeno puede degradarlo.

También queda prohibido agregar aceite nuevo al aceite viejo, pues solo arruinarás el nuevo.

4-Vigila la temperatura de tu freidora:

Si la temperatura de tu freidora a gas es muy alta puedes quemar el aceite, sabrás que esto pasa cuando expida mucho humo, debes evitarlo a toda costa, porque tus alimentos tendrán un sabor desagradable (lo que menos quieres para tus clientes).

5-Limpia tu freidora tras cada uso:

Luego de retirar el aceite y lo hayas guardado, lava la canastilla y la freidora con agua y jabón; aparte elabora una pasta con un poco de bicarbonato de sodio, espárcela por toda la superficie de la canastilla y la freidora y deja reposar unos minutos. Esto acabará con toda la grasa y suciedad para que, por último, enjuagues con agua caliente.

Así de sencillo es mantener tu freidora como nueva, pasos simples, que no requieren de mucho esfuerzo y que además son fáciles de recordar, ahora ve y prepara esos platillos deliciosos que harán volver a tus clientes.